Declaración de Principios del Partido Laborista (28/10/1945)

Aprobada por aclamación en la Asamblea Plenaria del 28 de octubre de 1945.

QUE la organización económico-social actual acentúa las diferencias, desigualdad e injusticia que soporta la mayoría del pueblo sometida al predominio de una minoría poderosa y egoísta.

QUE la mayoría del pueblo constituida por obreros, empleados y campesinos, conjuntamente con profesionales, artistas e intelectuales asalariados, así como por pequeños comerciantes, industriales y agricultores, forman la clase laboriosa que necesita unirse en su propia defensa y en bien del progreso del país.

QUE la minoría constituida por latifundistas, hacendados, industriales, comerciantes, banqueros, rentistas y todas las variedades del gran capitalismo nacional o extranjero, tiene profundas raíces imperialistas y no se concreta al cumplimiento de su función técnico-económica, sino que excede esos límites para imponer soluciones políticas, jurídicas y sociales que les aseguren sus privilegios y aún que se los acrecienten.

QUE la Nación Argentina, dentro del régimen representativo republicano de gobierno, debe asegurar a todos sus habitantes el mayor bienestar compatible con los tiempos y con las inmensas riquezas de su pródiga tierra y el ejemplar espíritu de trabajo, y aún de sacrificio de su población laboriosa.

QUE para ello es indispensable que una fuerza política nueva, con empuje revolucionario, aunque con serenidad y tolerancia, proceda a remover las causas de esas injusticias, estructurando un régimen jurídico con vistas al interés general, apoyado en conceptos económicos modernos y con base de sustentación en la mayoría de los integrantes de la nacionalidad.

QUE los principales males que transitoria o permanentemente ha soportado el país, tales como la desigualdad económica, el latifundismo, la ignorancia intencional en que se ha tenido a grandes masas de trabajadores, la especulación capitalista, el fraude electoral, la represión del movimiento sindical y el falseamiento de la libertad y la democracia cuando éstas debían beneficiar a la masa trabajadora, debe terminar mediante la acción que todo ciudadano está obligado a emprender con verdadero patriotismo y elevado espíritu de lucha y superación individual y colectiva.

QUE la democracia política debe completarse con la democracia económica así como la libertad económica es indispensable para que el pueblo pueda disfrutar de la libertad política.

QUE en materia religiosa debe respetarse la más amplia libertad de conciencia, así como el más absoluto repudio a todo racismo.

QUE la clase trabajadora argentina agrupada en este movimiento siente como suyos los anhelos e ideales de los trabajadores del mundo, luchando al igual que ellos, por una mayor justicia social, y una mejor distribución de la riqueza, dentro de una auténtica democracia y en un clima de absoluta libertad.

QUE para tal fin convocamos a todos los hombres conscientes a formar en las filas del Partido Laborista cuyas columnas principales serán las grandes masas integrantes de los auténticos sindicatos de trabajadores, pero recibiendo con toda cordialidad y compañerismo a estudiantes, profesionales, artistas, intelectuales, pequeños comerciantes, industriales, agricultores y todos los que constituyen la clase media y acepten los postulados avanzados de la agrupación.

No tendrán cabida en nuestras filas los reaccionarios, los totalitarios y ninguno de los núcleos de la oligarquía.

QUE debe estimularse la más estrecha cordialidad con todos los pueblos del mundo y singularmente con los de nuestro continente. Que esa cordialidad debe ser efectiva hermandad con todos los países latinoamericanos, cuyo origen histórico y tradición democrática nos vinculan a un común destino.

QUE el Partido Laborista inspirará su acción política en los anhelos, inquietudes y aspiraciones de la masa trabajadora, representada por los respectivos sindicatos, pero respetando en forma absoluta, la autonomía e independencia del movimiento gremial.

QUE el Partido Laborista surge en momentos históricos excepcionales y se propone canalizar las corrientes más modernas del progreso social y económico, propendiendo a la unidad de la clase trabajadora, al respeto y afianzamiento de las libertades, a la prosperidad de la Nación mediante la explotación adecuada de sus riquezas y a la elevación moral y cultural de la juventud para asegurar al país un porvenir en consonancia con los grandes destinos que la historia le señala dentro de la mayor justicia social.

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