Documento del P.C.A. (octubre 1937)

Publicado en Nuestra Revista, noviembre de 1937.

Hacia la Unión del Pueblo en la lucha contra la Reacción y el Fascismo, por el Régimen Democrático Argentino y el Bienestar de las Masas Populares

Unir todas las fuerzas democráticas para una lucha unida y convenida en común

La tarea urgente del movimiento obrero de la Argentina es la de desenvolver y organizar la lucha de masas contra la reacción y el fascismo, y contra su apoyo: los imperialistas extranjeros que despojan al pueblo argentino de los frutos de su trabajo. El fin inmediato de esta lucha es liquidar los restos de feudalismo y crear en la Argentina un régimen democrático que permita a la clase obrera, a todos los trabajadores y al pueblo entero defender sus intereses y mejorar sus condiciones de existencia. Mediante la conquista y el fortalecimiento de los derechos democráticos del pueblo argentino se crearán, además, las condiciones necesarias para las victorias ulteriores de los trabajadores de nuestro país; la emancipación del pueblo argentino de la opresión imperialista y también la emancipación de la clase obrera, de los campesinos trabajadores y del pueblo entero, de la explotación de los grandes terratenientes y capitalistas.

Las luchas contra las elecciones fraudulentas y por la anulación de los comicios realizados en algunas provincias argentinas (en primer término Buenos Aires y Santa Fe), por las libertades electorales y contra las tentativas reaccionarias de reformas de la Constitución y de la Ley Sáenz Peña, pueden crear las primeras bases para la acción común del proletariado, de los campesinos y del pueblo entero contra la reacción y el fascismo.

La derrota de la reacción y el fascismo significará una primer e importante victoria de la democracia; pero para obtenerla es necesario unir todas las fuerzas democráticas para una lucha unida y convenida en común.

El gobierno y las fuerzas reaccionarias que no ignoran que tienen contra ellos el estado de espíritu democrático de la inmensa mayoría del pueblo, recurren a cualquier método y medidas de violencia para impedir el voto libre y falsear los verdaderos resultados electorales. Así impuso el “triunfo” el 5 de setiembre. En presencia de esta realidad, el interés vital del pueblo exige que todos los partidos democráticos realicen, como primer paso, un acuerdo de lucha común por la anulación de los comicios fraudulentos y con vistas a garantizar íntegramente la libertad electoral prevista por la Constitución y la Ley Sáenz Peña.

Es particularmente importante crear una vasta red de comités comunes, en las circunscripciones electorales, barrios, pueblos, ciudades, provincias y organizar un profundo movimiento popular por la anulación de los comicios fraudulentos de algunas provincias argentinas (especialmente Buenos Aires y Santa Fe) y por la defensa de la libertad electoral, para asegurar la plena libertad de propaganda oral y escrita, garantizar el secreto del voto y la verdad del escrutinio e impedir toda suerte de presión administrativa, policial, política y social sobre los electores.

[…]

a) Restablecimiento absoluto de las libertades democráticas garantizadas por la Constitución.

b) Amnistía general para todos los presos políticos y sociales.

c) Defensa activa del régimen democrático; por la disolución efectiva y el desarme de las ligas militarizadas y por la depuración del aparato de Estado de los enemigos de las libertades democráticas.

d) Mejoramiento de la situación de los obreros industriales y agrícolas, de los empleados, de los campesinos trabajadores, del artesanado, del pequeño comercio y de los trabajadores intelectuales. Protección de la pequeña producción industrial contra el capital monopolista.

e) Política exterior activa por la defensa de la paz, por la seguridad colectiva, por la acción común de todos los países democráticos contra los agresores fascistas.

Si se realizase un acuerdo de este género entre todos los partidos obreros y democráticos será posible obtener el apoyo de las amplias capas del pueblo para la anulación de los comicios fraudulentos y para listas democráticas únicas en los próximos comicios de marzo.

Hacia la Alianza Democrática

La anulación de las elecciones fraudulentas y el triunfo democrático en marzo, no bastarían para destruir la reacción fascista. Para aplastarla y crear un régimen democrático lo suficientemente sólido que permita a la clase obrera y a todos trabajadores defender con éxito sus intereses, es indispensable la unidad de acción más amplia, no sólo durante el proceso electoral, sino permanentemente. El Partido Comunista recomienda como una de las formas posibles de esta unidad de acción, la creación, entre todos los partidos y organizaciones interesadas en la salvación del régimen democrático, de una Alianza Democrática contra el imperialismo, la reacción y el fascismo.

A fin de facilitar un acuerdo sobre un programa para la Alianza Democrática, el Partido Comunista por su parte propone, además del programa anterior para la acción común inmediata por la anulación de los comicios fraudulentos y para asegurar el triunfo democrático en marzo, las reivindicaciones siguientes de la clase obrera, de los campesinos y de todo el pueblo argentino:

a) Aumento de los salarios del proletariado industrial y agrícola; leyes sobre salarios mínimos. Reconocimiento integral del derecho sindical. Desarrollo de la legislación obrera social (semana de 40 horas, contratos colectivos, vacaciones pagadas, seguro de desocupación). Aumento general de los sueldos.

b) Para destruir una de las bases económicas de la reacción y del fascismo y asegurar al mismo tiempo el pan a los trabajadores del campo, confiscación sin indemnización y distribución a los campesinos trabajadores y asalariados agrícolas, de la gran propiedad rural perteneciente a los reaccionarios y a los fascistas que conspiren y que accionen contra la libertad y la independencia del pueblo argentino. Lucha contra todo aumento de los arrendamientos, contra toda elevación de las tarifas de transporte ferroviario y de los impuestos que recaen sobre el campesinado laborioso. Transformación de las Juntas Reguladoras de la producción agrícola, asegurando en su seno una representación mayoritaria a los campesinos, asalariados agrícolas y consumidores a fin de garantizar precios remunerados y limitar la elevación, por los manipuleos monopolistas, de los precios para el consumo interno.

c) Reducción de las deudas, conversión de las hipotecas y aligeramiento de las cargas que pesan sobre el artesanado, el pequeño comercio y la pequeña industria.

d) Tasa progresiva suplementaria sobre las empresas extranjeras, especialmente en las ramas siguientes: servicios de intereses públicos, transporte, minas, petróleo; derogación de las leyes de “Coordinación del Transporte”. Nacionalización progresiva de los ferrocarriles, telégrafos, teléfonos y radio.

e) Liquidación del analfabetismo por la instrucción gratuita, laica y obligatoria; defensa del régimen democrático en la universidad y reformas democráticas del conjunto de la enseñanza.

f) Democratización del ejército y de todas las ramas de la administración pública y reintegración de todos los oficiales, suboficiales y funcionarios excluidos por su actividad democráticas contra la dictadura de Uriburu y contra el gobierno reaccionario de Justo.

g) Orientación de la política exterior del país en defensa de la paz, lo que sólo puede asegurarse en el cuadro de la paz indivisible y por una participación activa en la Liga de las Naciones y en la lucha contra los agresores fascistas. En este sentido, apoyo al gobierno constitucional de España. Establecimiento de relaciones diplomáticas y económicas con la Unión Soviética.

La Alianza Democrática, formada sobre la base de un programa semejante que impulsaría el movimiento de las masas obreras y populares apoyada en una red de comités democráticamente elegidos (Comité Nacional, comités provinciales, comités de distrito, de pueblo y de empresa), constituirá la mejor y la más eficaz arma para aplastar la reacción y el fascismo en el interior y en el exterior.

[…]

El Partido Comunista estima que la realización de la unidad política de la clase obrera en un solo partido del proletariado es la mejor garantía de unidad y de combatividad de todas las fuerzas democráticas contra la reacción y el fascismo, el imperialismo y la guerra. En tal sentido, reservando su libertad de crítica fraternal y de propaganda, el Partido Comunista, en el curso de la lucha contra la reacción y el fascismo, trabaja sin cesar por el acercamiento político de los partidos obreros y por consecuencia, por la creación de las condiciones necesarias para la unificación de los diferentes partidos obreros en un solo partido sobre la base de un programa que contemple, ante todo, la independencia completa del partido del proletariado con respecto a la burguesía; el reconocimiento de la vía revolucionaria como la única vía conducente al establecimiento del poder de la clase obrera y la constitución del partido único sobre la base del centralismo democrático que garantice su unidad de voluntad y de acción.

Unidad de acción de la clase obrera

En nuestro país, donde el peso específico del proletariado industrial y agrícola es relativamente importante en relación a los otros países de la América latina, y donde sus tradiciones están forjadas por 50 años de lucha revolucionaria, la condición esencial para fortalecer y conducir al éxito la lucha de las masas obreras y populares contra la reacción y el fascismo, es realizar la unidad de acción de la clase obrera, ante todo mediante la unidad sindical y el frente único de los partidos obreros, preparando así las condiciones para el partido único del proletariado.

A) En lo que concierne a los sindicatos, los comunistas estiman que para asegurar el pan, vencer la reacción fascista y enfrentar el imperialismo la clase obrera argentina debe fortalecer la potencia de sus organizaciones sindicales; debe llamar a su seno a todos los asalariados sin distinción de tendencias políticas y filosóficas —asegurar el pleno respecto de la democracia sindical, condición básica para la unidad de los sindicatos y para el mantenimiento de la disciplina sindical— y trabajar para que no exista más que un sindicato por gremio y por industria y una sola central sindical para todo el país. Los comunistas declaramos una vez más que somos totalmente respetuosos de la independencia de los sindicatos en relación a los partidos políticos; en otros términos, los comunistas luchamos para que los sindicatos determinen por sí mismos su programa de reivindicaciones y su acción.

Siendo un deber de sus afiliados que viven de un trabajo asalariado el pertenecer al respectivo sindicato, el Partido Comunista los llama a transformarse en los mejores combatientes y los mejores organizadores, para conducir a buen éxito la lucha por las reivindicaciones obreras; y les recuerda que la huelga es un arma muy seria que debe ser utilizada a conciencia.

Fortaleciendo la C.G.T. y trabajando por mantener su unidad en la lucha por las reivindicaciones obreras, los comunistas intensificamos la campaña por la unificación con la C.G.T., de la U.S.A. y la F.O.R.A. y de los sindicatos autónomos. Simultáneamente, mientras trabajamos por la realización de un Congreso Nacional de unidad sindical, los comunistas buscamos —respetando la disciplina y la democracia sindical— asegurar el éxito de cada movimiento parcial, esforzándonos en agrupar en comités comunes de acción sindical a los sindicatos obreros.

[…]

Los comunistas luchamos con devoción, en el seno de todas las organizaciones campesinas de masas, por el desenvolvimiento de la democracia interior (en particular en el seno de la Federación Agraria Argentina), luchamos por la orientación de estas organizaciones hacia la defensa de los campesinos arrendatarios, de los pequeños propietarios, chacareros y ganaderos y contra el aplastamiento de la producción agropecuaria por los monopolios imperialistas. Simultáneamente, los comunistas trabajamos con energía para fortalecer las organizaciones sindicales de los obreros agrícolas y los peones de estancia.

Los comunistas trabajamos para unificar las organizaciones campesinas de tipo mutualista, cultural y recreativo, cooperativo, sindical, etc., para orientarlas contra la explotación de los grandes propietarios y de los trusts capitalistas e imperialistas. El arma esencial de la unidad de acción es el comité campesino constituido por una o varias reivindicaciones determinadas y agrupando por esta acción a todas las asociaciones y a todos los campesinos interesados. El Partido Comunista explica pacientemente a los campesinos que la condición esencial para arrancar sus reivindicaciones es salir del aislamiento y luchar conjuntamente con las fuerzas obreras y democráticas, y tomar una participación activa en la creación de la Alianza Democrática.

Por las reivindicaciones económicas del pueblo

El desarrollo, fortalecimiento y ampliación de un verdadero frente popular, plantea la ampliación y organización de todas las luchas populares de las masas trabajadoras argentinas contra los monopolios que encarecen la vida, contra los altos impuestos que ahogan el pequeño comercio y la pequeña industria y en particular sobre aquellos que inciden sobre el pan, el vestido y la vivienda de las capas trabajadoras de la población.

Los comunistas trabajamos en todas las organizaciones populares, con abnegación y consecuencia, para unificar al pueblo en la lucha por la anulación del monopolio del transporte y contra la existencia de nuevos monopolios en el interior del país; por la anulación de aquellos tratados desiguales que lesionan la soberanía nacional y los intereses vitales de nuestro país, entre los cuales el antiguo pacto Roca y el nuevo pacto Le Bretón son los que más han despertado la indignación del pueblo; por la defensa de las formas de la economía nacional ahogadas y trabadas en su desarrollo por el imperialismo; por el abaratamiento del agua, de la electricidad; contra la carestía de la vida.

El Partido Comunista llama a las más amplias capas de la población trabajadora de la ciudad y del campo a movilizarse enérgicamente en defensa de sus intereses y a organizarse y robustecer las organizaciones que interpretan y defienden esos intereses: sociedades de fomento y vecinales, cooperativas eléctricas, comités antimonopolistas, comités contra la carestía de la vida, organizaciones por el abaratamiento del agua, etc.

La unidad juvenil dará vigor al frente popular

Para robustecer y dar vigor al movimiento democrático general es necesario levantar un pujante movimiento de la juventud. Los comunistas trabajamos para unir a la juventud de nuestro país, obrera, campesina, estudiantil, artesana en la lucha por sus derechos a la vida, al trabajo, al estudio, al deporte, a la alegría. Levantar un movimiento tal, contribuirá a despertar nuevas energías en este importante sector de la población y a mejorar sus condiciones; y al mismo tiempo apuntalará las luchas económicas, políticas, sociales de nuestro pueblo. Forjar un amplio y poderoso movimiento de la juventud argentina corresponde no sólo a los intereses específicos de la juventud, sino a los intereses del movimiento democrático y popular general.

El Partido Comunista llama a la juventud obrera, campesina, estudiantil, a fortalecer el naciente y promisor movimiento de las alianzas cívicas de la juventud. Llama a la juventud obrera a contribuir con su apoyo y adhesión al proceso de unificación de las juventudes obreras, socialistas y comunistas, tendientes a construir una organización juvenil obrera única. Llama a la juventud estudiantil a fortalecer sus centros y organizaciones propias para luchar contra la reacción en la universidad, por la democratización de las casas de estudio, por la defensa de la reforma universitaria, contra las trabas sociales y económicas que se levantan en los estudios.

Llama a la juventud laboriosa a desarrollar el movimiento deportivo popular y a luchar por el derecho de la juventud a practicar ampliamente del deporte. El Partido Comunista declara una vez más que la autonomía orgánica y política de la juventud comunista tiende a facilitar el movimiento de unificación de las juventudes obreras y el naciente movimiento de las alianzas cívicas. Y declara que la autonomía de las juventudes socialistas, radicales y demócratas existentes sería un paso altamente beneficioso no sólo para el desarrollo del movimiento de la juventud sino para las luchas democráticas generales que se plantean en la orden del día del país.

Desarrollemos el trabajo femenino

La suerte de las luchas democráticas, sociales y económicas en que está empeñado el pueblo argentino, está íntimamente ligado al desarrollo del movimiento femenino. Los comunistas luchamos para terminar con los prejuicios que ahogan en nuestro país a una parte importante de su población que mantienen en condición de irritante desigualdad a las mujeres, en lo económico, en lo político y en lo social. Los comunistas, mientras luchamos por la destrucción de las fuentes mismas de esas desigualdades, apoyamos toda lucha para mejorar la situación de la mujer en general, de la mujer trabajadora —obrera y campesina, en particular—. Luchará por la igualdad civil y política de la mujer, por el derecho al voto, a la administración de los bienes, por el divorcio absoluto, por el principio social de que a igual trabajo corresponde igual remuneración. El Partido Comunista llama a las mujeres del país, obreras, campesinas, estudiantes, a robustecer el actual movimiento femenino, ingresando en masa y propiciando la unidad de acción de todas las organizaciones progresistas de diverso tipo que luchan por los derechos e intereses de la mujer.

Un gran Partido Comunista, la mejor garantía

Cuanto más fuerte sea el Partido Comunista, partido de la unidad obrera, mayores serán las posibilidades de realizar rápidamente la unidad de combate del proletariado y la unión de todas las fuerzas obreras y campesinas, democráticas y progresivas, contra la reacción y el fascismo. Por ello el Comité Central hace un caluroso llamado a los obreros y a los trabajadores conscientes de la necesidad de luchar por la emancipación del proletariado y del pueblo, para que vengan a engrosar las filas del Partido Comunista de la Argentina esforzándose por luchar sobre los principios del Partido de Lenin y Stalin que han conducido al gran pueblo soviético a su liberación definitiva del yugo de los propietarios rurales, de los capitalistas y de los imperialistas extranjeros. El Comité Central llama a estos trabajadores a entrar en las filas del Partido Comunista Argentino.

Por la aniquilación de los agentes trotskistas del fascismo

El Comité Central insiste sobre la necesidad de que todos los miembros del Partido y todos los trabajadores sean particularmente vigilantes con respecto de los trotskistas que se han revelado, no como una tendencia política del movimiento obrero, sino como la agencia de la contrarrevolución y del fascismo en las filas del proletariado. Es lo que han demostrado internacionalmente y es lo que han probado en nuestro país empujando a la escisión de la C.G.T. y del movimiento sindical, haciendo campaña contra el frente popular y contra la unión antifascista de los partidos obreros con los partidos democráticos como el Partido Radical; buscando de sabotear el movimiento de unificación de juventudes socialistas y comunistas; ignorando y saboteando las reivindicaciones de los campesinos; trabajando por descomponer y paralizar el movimiento de los intelectuales antifascistas; por dividir los partidos socialistas a los que tratan de empujar por la vía anticomunista; realizando una campaña de difamación sistemática contra el Partido Comunista de la Unión Soviética, el único partido que ha conducido el proletariado a la victoria en su lucha contra el capitalismo y el imperialismo y que dirige con éxito la edificación del socialismo sobre una sexta parte del globo. Toda esta campaña de escisión y descomposición del movimiento obrero la realizan bajo la cubierta de una mentirosa fraseología izquierdista. La “teoría” trotskista según la cual en la Argentina la revolución burguesa democrática ha sido concluida y la revolución proletaria socialista está en la inmediata orden del día, no puede tener otro resultado que el de aislar al proletariado de sus aliados en la lucha antifascista y de empujar a putchs, deseados por la reacción fascista y destinados a permitir el aplastamiento del proletariado y el terror en el país. Dividir el proletariado, el movimiento obrero, impedir la Alianza Democrática de todas las fuerzas antifascistas es comportarse abiertamente como agentes de la reacción fascista.

Hacia una Argentina nueva, fuerte, independiente, feliz

El Comité Central del Partido Comunista llama a sus organizaciones y afiliados a estudiar, divulgar y aplicar esta resolución, luchando tesoneramente porque ella se transforme en el patrimonio de la clase obrera y de todo el pueblo argentino. Los llama a luchar por el fortalecimiento de nuestro Partido y por la defensa de su unidad política, ideológica y orgánica sobre la base de los principios de Marx, Lenin, Stalin. Cuidar el Partido, su homogeneidad, su crecimiento, su unidad y forjarlo como el gran partido del proletariado y el pueblo argentino, es la tarea fundamental de cada comunista, de cada obrero y trabajador consciente, de cada intelectual progresista. El Partido Comunista llama a la clase obrera, a los trabajadores de la ciudad y del campo y a todos los hombres progresistas a agruparse en torno suyo para luchar hasta la victoria por los principios sostenidos en esta resolución, que no son sólo los principios de los comunistas, los principios del proletariado, sino los que mejor contemplan los intereses del pueblo todo y la marcha de nuestro país hacia adelante, hacia una Argentina nueva, fuerte, independiente, feliz.

El C.C. del P.C.

Octubre 1937

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