Informe de la FORA “comunista” al congreso de la AIT (1922)

La F.O.R.A. comprueba que todos los partidos políticos, incluso aquellos que se llaman de “extrema izquierda”, son partidos de gobierno. Igualmente comprueba que todos los gobiernos fueron, son y serán necesariamente enemigos de la libertad.

Afirmada, pues, en su finalidad, la F.O.R.A. no sólo no espera nada de los partidos políticos, sino que, dejando de lado la mayor o menor amplitud de sus programas, se coloca de frente a todos ellos y los combate despiadadamente, señalándolos como enemigos de la libertad y del pueblo.

Referente a la “dictadura del proletariado” o sea el “gobierno” que los trabajadores podrían llegar a hacer desde sus órganos de clase, los sindicatos, la F.O.R.A. declara que así como se levanta contra la dictadura que en nombre de la clase burguesa ejerce cualquier partido político desde el gobierno, se levanta igualmente contra ese concepto que nos habla en favor de una dictadura que, en nombre de la clase proletaria, sería ejercida desde los sindicatos.

El problema que hay que solucionar para la consecución de la felicidad, no es el de la liberación de una clase; es el problema de la liberación humana y este problema no se soluciona con la dictadura de una u otra clase, sino que, por el contrario, será precisamente, con la abolición de toda dictadura como podrá solucionarse.

…………………….

Como una demostración del juicio que estos dos organismos internacionales [la ISR y la Federación Sindical] merecen a la Federación Obrera Regional Argentina, transcribimos una parte de la circular N° 1 que a los efectos de relacionarse con vistas a la reconstrucción de la Internacional revolucionaria, fue enviada por este Consejo a los organismos obreros de las Américas; es parte dice lo siguiente:

“Si no bastara la Internacional Sindical con asiento en Ámsterdam, entidad netamente amarilla, para demostrar que el proletariado revolucionario del mundo carece de un organismo que lo vitalice en el orden internacional, esa demostración la dan los últimos acontecimientos que alrededor de una nueva Internacional Sindical con asiento en Moscú se han desarrollado.

Dejando de lado, pues, a la Internacional de Ámsterdam con Thomas, Jonhaux, Oudegest, Gompers, etc., a la cabeza, ya que el carácter contrarrevolucionario de la misma ha sido suficientemente demostrado en infinidad de casos, sólo restaría hacer un pequeño análisis de esa nueva Internacional, con asiento en Moscú, para quedar convencidos, como decimos más arriba, de que los trabajadores revolucionarios del mundo no tienen un organismo que los vincule entre sí.

En efecto, no es posible ocultar por más tiempo el móvil que para la fundación de la Internacional Sindical Roja guió a los elementos bolcheviques, así como tampoco es posible ocultar el carácter centralista y férreamente autoritario que se imprimió a esta entidad, creada por los elementos cobijados en la III Internacional Comunista, con el deliberado propósito de hacer de Moscú un centro de gravedad hacia el cual convergieran los trabajadores todos del universo. Pero lo peor de esta intentona es que se hizo con el fin premeditado de supeditar la acción de los sindicatos obreros a la égida de los partidos comunistas del mundo.

“Una vez más, pues, ha sido defraudado el anhelo del proletariado revolucionario en el sentido de estrechar sus relaciones y coordinar sus esfuerzos en el orden internacional.

“Demás está decir que la F.O.R.A., así como definió su posición frente a la Internacional de Ámsterdam, combatiéndola como corporación amarilla, está colocada hoy frente a la Internacional Sindical Roja, en defensa del sindicalismo federalista y de la finalidad ampliamente libertaria que sustenta.

“En base de las consideraciones apuntadas y atento a las resoluciones del proletariado de esta región, es que el Consejo Federal se dirige al organismo del cual es usted secretario, a los efectos de coordinar una acción de conjunto encaminada a dar cuerpo y vida a una Internacional Sindical Revolucionaria, que colocada frente a Ámsterdam y a Moscú, sea la continuación de la primera Internacional de Trabajadores, tal como la inspirara Miguel Bakunin: abiertamente revolucionaria, ampliamente federalista y teniendo como norte la consecución de un régimen de igualdad en el orden económico y de libertad integral en el orden político y social.”

Como puede verse, pues, por lo transcripto, la F.O.R.A. ocupa una posición claramente definida frente a las mencionadas Internacionales, posición que por otra parte, está resuelta a seguir manteniendo en lo sucesivo.

Fuente: Consejo Federal FORA: Informe-Memoria. Actas y Acuerdos, Reunión Regional, Rosario, 28 de septiembre al 5 de octubre de 1934, Buenos Aires, octubre 1934, p. 35.

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